Oleada de spam en la fecha más romántica del año. G Data recomienda no caer en la tentación de abrir postales que procedan de remitenes desconocidos, “un amigo“, “tu admirador“ o similares
Las falsas tarjetas de felicitación online constituyen durante todo el año una de las estafas más utilizadas por los ciberdelincuentes, pero en fechas señaladas, como puedan ser las Navidades o, en este caso, San Valentín, se intensifican los envíos de millones de postales electrónicas con el objetivo de engañar a los internautas, acceder a sus datos personales o llegar a controlar de forma remota sus ordenadores. Estos son los escenarios más típicos con los que cualquier internauta se puede encontrar estos días.
Escenario 1: La felicitación online incluye un link y es necesario pinchar en él para ver su contenido. Si lo hacemos, podremos infectar el ordenador con código malicioso.
Escenario 2: La felicitación online llega con un archivo adjunto. Nuestro “amigo”, “admirador”, etc. o nos anima a abrir un archivo adjunto, normalmente un ejecutable (.exe) o un archivo comprimido. Hacerlo implica caer en su trampa y poder sufrir las consecuencias mencionados más arriba.
Escenario 3: Spam para comprar barato con motivo de San Valentín. “san va” (o similares) son algunos de los reclamos que utilizan las delincuentes digitales, en ocasiones haciéndose pasar por entidades cuya reputación está fuera de toda duda. Los anuncios incluyen links para acceder a las tiendas online capaces de infectar los ordenadores de las víctimas con una sola visita.
¿Qué hacer frente a una postal en San Valentín?
Bastan unas precauciones mínimas para no caer en las trampas de los estafadores online. Los expertos de seguridad del laboratorio de G Data recomiendan evitar la tentación de abrir estas postales cuando proceden de remitentes desconocidos o se ocultan bajo el anonimato de “un buen amigo”, “un admirador” o similares.
De igual forma, se recomienda no abrir archivos adjuntos, no hacer clic en los links añadidos a la postal y desconfiar de las “gangas” que llegan en formato de correo electrónico. Los errores de ortografía y la mala redacción dan pistas acerca del poco crédito que debemos dar a la información recibida.
Por supuesto, es muy recomendable tener actualizado el software del ordenador (muy especialmente el sistema operativo y el navegador web) y utilizar un antivirus con filtro HTTP, capaz de impedir el acceso a sitios web cargados con programas maliciosos.









