Pueden estar recopilando afanosamente los datos almacenados en tu PC, puedes tener instalado un rastreador de teclado o puedes formar parte de alguna red de ajetreados zombies que no dejan de enviar spam… y, sin embargo, cuando vemos qué programas y procesos se están ejecutando en nuestro PC todo parece limpio y ordenado…
Pues bien, esa es la misión de los rootkit: que todo parezca limpio y ordenado en nuestro ordenador, que cualquier tipo de proceso o programa malicioso (virus, troyano, puerta trasera…) pase desapercibido y cumpla su cometido, mostrarnos un paisaje de procesos y programas seguros y reconocibles que eviten cualquier sospecha o evidencia de que podemos estar infectados.
Son, pues, unos excelentes encubridores de cualquier tipo de malware y, por tanto, desempeñan un papel crucial en la industrial del cibercrimen. Los más “sofisticados” buscan instalarse en el sector de arranque del disco duro con el fin de ejecutarse antes de que lo haga el propio sistema operativo o los sistemas antivirus, de forma que se complica sobremanera la manera de detectarles y eliminarles.
G Data incorpora en todas sus soluciones antivirus un potente y eficaz antirootkit, pero, en cualquier caso, una solución infalible es utilizar nuestro disco de arranque (BootCD) y hacer un análisis antes de haber ejecutado el sistema operativo.
Pantalla de inicio del G Data BootCD










