No siempre es fácil entender la jerga informática, así que en esta y próximas entradas intentaremos aclarar algunos de los “palabros” que tanto se repiten en el sector.
En muchas ocasiones habréis leído u oído hablar de los ataques de denegación de servicio (o DoS, Denial of Service en inglés), pero ¿en qué consisten realmente? Muy resumidamente, podemos decir que estos ataques informáticos impiden el acceso a un determinado servidor, ordenador o sitio web. En este caso, el objetivo no es robar datos o conseguir información confidencial, sino impedir el acceso de todos los usuarios a un sitio web, con todo lo traumático que puede ser esto para una empresa en términos de negocio y reputación.
La forma más habitual de conseguirlo es bombardear el servidor web de la víctima con un tráfico masivo capaz de sobresaturarlo y dejarlo fuera de servicio (de ahí su nombre). El más “popular” es el que conocido como ataque de Denegación de Servicio Distribuido (DDoS) y se lleva a cambo utilizando una red de ordenadores zombies (o bots). La foto de debajo lo ilustra a la perfección.











